Este camino tiene una dirección similar a la evaluación común pero con un sentido opuesto. Podemos decir que se trata de un contrato de aprendizaje en el que es el propio alumno el que decide la nota que va a conseguir a final de trimestre o de curso. Para desarrollar esta metodología de trabajo será necesario que exista consenso entre el profesor y el alumno. Los contenidos y objetivos de aprendizaje serán el único punto que será impuesto por el docente. La forma de trabajarlos y conseguir el aprendizaje final será discutido y consensuado por ambas partes. Así, si el alumno se encuentra muy motivado, con ilusión por los contenidos y dispuesto a trabajar podrá decidir optar al sobresaliente y si no se cree capaz de cumplir con los criterios de la excelencia optará por el notable o el suficiente.
Este tipo de metodología y evaluación ha sido la que nos ha propuesto la profesora de una de nuestra asignaturas (Gimnasia Rítmica) y el resultado ha sido claramente a favor de la opción de sobresaliente. Debido a este gran apoyo por parte de nosotros los alumnos, pensamos que puede el método clave para desarrollar un aprendizaje autónomo y responsable.
Y es que si nos hablamos y comportamos como si fuésemos personas sobresalientes, merecerá la pena esforzarnos y estaremos motivados.
"El éxito se mide en el número de ojos que brillan a tu alrededor" - Benjamin Zander
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